Santino Nieva, de dos años, no soportó las graves heridas que recibió ayer al accionar el gatillo de un viejo pistolón que descubrió en su casa mientras jugaba. Murió esta mañana, unos minutos después de las 10, confirmó el doctor Oscar Hilal, director del hispital de Niños.
Hilal recordó que desde que ingresó al centro asistencial, el niño se encontraba en estado desesperante debido a la pérdida de masa encefálica. Había sido conectado a un respirador artificial y tenía muerte cerebral, hasta que se produjo el fatal desenlace.
El pequeño vivía con su madre, Verónica Moyano, en el pasaje Chubut al 1.000, de esta capital. Cuando el pistolón se disparó, el niño jugaba en un pasillo que comunica el frente con el fondo de la vivienda. Su abuelo, Rodolfo Moyano, estaba a dos metros, arreglando una motocicleta. Eran alrededor de las 10.30, de ayer. LA GACETA ©